Mans Mare Fill

MAMÁ, NO TE VAYAS! MAMÁ, NO ME DEJES! CÓMO APRENDER A VIVIR LOS CAMBIOS

MAMÁ, NO TE VAYAS! MAMÁ, NO ME DEJES!
CÓMO APRENDER A VIVIR LOS CAMBIOS

Por qué tantas veces en la vida, para que nazca y sea una realidad aquello que tanto anhelamos, alguna cosa tiene que morir? Por qué la vida nos fuerza a desprendernos ?
Por qué tantas veces uno siente que está en peligro, inmerso en la inseguridad y el miedo ante un cambio?
I esta llamada de transformación la encontramos en el lugar de trabajo, la pareja, los hijos, en la relación con la economía, los  planes de futuro, entre tantas cosas.

Hay muchos cuentos tradicionales que guardan verdades universales de los procesos humanos y empiezan de esta manera:  “Pero al nacer la princesa, murió la reina.

Un desprendimiento ocurre a través de la muerte de la madre. Algo importante tiene que dejarse ir si realmente se quiere vivir una transformación.
Por este motivo nos podemos preguntar si ya es hora de:
– Tirar aquella prenda de ropa: un jersey agujereado, unos zapatos desgastados, …
– El regalo de una relación terminada: un anillo, un vestido, un cd, …
– Los papeles que un día hicieron servicio:  apuntes, facturas, escritos,…
– Los hábitos que ahora no ayudan:  fumar, comer dulces antes de ir a dormir, comer cualquier cosa, …
– Las inercias emocionales que debilitan:  la queja, la pereza, la impaciencia,…
– Las creencias de uno mismo y el mundo que impregnan de negatividad la vida: “todo lo hago mal”, “los otros saben más”,  “no lo conseguiré, no vale la pena”, “todo el mundo va a la suya”, “sólo eres considerado si…”

Nos encontramos objetos materiales, automatismos emocionales que forman parte de un pasado, de una historia y que llegan hasta el presente de cada uno. Las resistencias que impiden el cambio cogen terreno dentro de uno mismo a través de pensamientos tan habituales como: “Y si un día lo necesitas?”, “Qué serás tú sin este recuerdo?”, “Estás haciendo un desprecio?”,  “No podrás, que no lo ves?”,  “Son los otros la causa de tu infelicidad, quieres más pruebas?”.

Todo este repertorio  de ideas y creencias, aprisionan muchos terrenos de la vida y uno se queda anclado en un pasado que se repite. Entonces aparece una pregunta teñida de impotencia: Por qué las cosas no cambian? Por qué parece que nada avanza?

Y ahora vamos más atrás, a la infancia. Recuerdas esta expresión cuando tu madre se iba a comprar, a trabajar y te dejaba con los abuelos o en la escuela?
 “MAMÁ!!!! VEN!!!! NO TE VAYAS!!!!! NO ME DEJES!!!!”
La vivencia de indefensión, vulnerabilidad, soledad, y abandono si la madre se iba. Uno no podía mirar otra cosa, sólo veía que ella, la madre, se iba.

Aquel desconsuelo, aquel llanto.  “MAMÁ!!!! QUÉDATE CONMIGO!!!!

Y seguramente, el adulto de al lado decía un: «No llores, va. No es para tanto. Pronto volverá. Ya lo verás.»Y para el niño aquellas palabras no servían de nada.Y ahora, cuando uno ya es adulto, algo muy adentro revive inconscientemente aquella desagradable vivencia, aquellas emociones que quedaron grabadas. Por eso, muchas veces, uno sin saber porque, se aferra a lo conocido aunque sea nocivo. El soltar está conectado con el dolor y está escrito que la felicidad pasaría por coger bien fuerte algo y no dejarlo marchar.

¿Qué hubiera necesitado ese niño?
La madre se va y el niño chilla: » Madre!!!! Ven!!!! No te vayas!!!!! No me dejes!!!!
«Y una mano cálida acoge el grito y el llanto, y con una voz dulce dice despacio:
«Llora, bonito, llora. — Cuanto se llega a querer a mamá. — Llora, bonito, llora. — Yo te acompaño.»
Y entonces, el niño llora, y a la vez, se siente respetado, comprendido, acogido . Y el dolor se va volviendo ligero. Y el llanto se va liberando. El nudo se deshace. Y desde allí la vida puede volver a cautiva.

Este otro tipo de vivencia ante un mismo hecho, la madre se ha ido, posibilita otra actitud ante los cambios. Tener el permiso a llorar y a tener el espacio y el tiempo para hacerlo. Esto posibilita que un día, el adulto se permita sentir, mostrar y traspasar las emociones que se generan cuando la vida se mueve, de esta manera:
«ME ENFADO, LLORO Y CHILLO . ME DOY EL DERECHO A SENTIR MIEDO Y RABIA. AHORA QUISIERA QUE LAS COSAS FUERAN DIFERENTES . — Y LA VEZ , YO SOY AQUÍ , CONMIGO MISMO. — Y CONFÍO . — Y PERMITO QUE SEA . — RESPIRO . — ESTOY AQUÍ. — PUEDO.»

Por todo ello, ahora uno es capaz de agradecer un hecho que un día empezó siendo doloroso y se transformó en una posibilidad para fortalecerse y en un camino para trascenderse uno mismo.

«GRACIAS MADRE POR MARCHARTE. Gracias jersey , anillo, compañero y tantas cosas más. CON VOSOTROS ME HE SENTIDO VIVO Y AHORA SIN VOSOTROS , TAMBIÉN. OS DEJO IR. OS LIBERO. YO CONTINUO.»

Así vemos que la muerte de la reina madre en los cuentos, es el punto de partida para que algo nuevo pueda nacer porque se crea el espacio interno y la posibilidad. Aquí empieza un gran viaje iniciático y una gran oportunidad para Ser .

EN QUÉ ÁREA NECESITAS VIVIR UNA MUERTE Y UN DESPERTAR?
CON QUÉ Y / O CON QUIEN NECESITAS VIVIR EL CORAJE DE DEJAR IR ?

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